El tablero está revuelto de siglas inconexas entre sí, pero que curiosamente se están alineando para atacar en una sola dirección. ¿Qué tienen en común entonces, grandes corporaciones, banqueros, feministas, animalistas, gays, negros, musulmanes, inmigrantes, extremistas, derechistas, socialistas, comunistas, artistas, periodistas, intelectuales, ONG, defensores varios, etc.?
¿La libertad y la justicia en qué lado está?
¡Algo tiene que asustar a tantos, algo que amenaza a tantos intereses!
¿Qué habrá en común entre empresarios que se coluden, corporaciones que viven mejor con una libertad y una justicia simulada, con las opciones de elegir manipuladas, con información falsa, con la justicia comprada y una administración kafkiana, y los intelectuales y artistas que claman libertad?
¿Tal vez la gran mentira?, la Matrix que han montado haciendo creer que son lo que no son, pervirtiendo la realidad. ¿Tal vez los unos se sirven de los otros para mantener la Matrix?
¿Puede ser que la gente piense que la llevan hacia la libertad y en realidad la llevan hacia una dictadura totalitaria?

¿Por qué un intelectual y un alma caritativa de una ONG tendría que ofuscarse en la defensa de su bien hacer sin darse cuenta que sirve a los intereses totalitarios?
Gramsci y Marcuse, nos dan pistas para entender la infiltración del Marxismo cultural en todos los estamentos sociales hasta pervertirlos. Desde que se dieron cuenta de que con el obrero no harían revolución alguna, se lanzaron a conquistar a la sociedad con el discurso de los oprimidos y los olvidados, magnificando minorías, inventando guerras de sexo, promoviendo la lucha feminista, atacando al hombre blanco como culpable del sufrimiento mundial. Sembraron la duda con la tiranía de género, se apoderaron de la educación, y los textos escolares se convirtieron en doctrina del ecologismo radical. Las aulas se convirtieron en el ensayo general del relativismo y la revisión histórica.

Su hoja de ruta: El hombre blanco europeo y su cultura se debe abolir, y para ello hay que convertirlo en minoría mediante la invasión de su territorio y el mestizaje. Hay que lavarles el cerebro a los propios blancos para hagan ellos mismos el trabajo de exterminio, mediante la aceptación de que son culpables y deben obedecer los nuevos postulados de la nueva clase emergente, la clase mestiza fundida en una sola cultura, la de la fusión de todas las culturas y el gobierno mundial.

Los buenos, no son los buenos, te han engañado. Te han metido en una dictadura de lo políticamente correcto, del crimen de pensamiento con las leyes de odio. Tienes que admitir falsedades o serás castigado, proscrito. Tienes que aceptar que te impongan arbitrariedades sin poder alegar ni negarte. Cuando votas, tienes varias opciones, y todas son del mismo. Tu candidato es un impostor de la Matrix.
El que desafíe a la Matrix será vilipendiado por todas las siglas inconexas, es decir por los de la hoja de ruta.

Los buenos son los malos y los malos son los buenos.


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