La encantadora gente de Punta Arenas y demás territorio austral, debería acomodar su cambio de hora que más le convenga de la siguiente manera y olvidarse de los cabeza cuadradas que gobiernan el país desde Santiago. La fórmula es tan simple como ponerse de acuerdo la misma gente del territorio austral en entrar a clases y al trabajo una hora más tarde o más temprano según sea el aprovechamiento de las horas de luz solar que les sea más satisfactorio, y olvidarse del famoso cambio de hora nacional.

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