Julia viene llegando en su vuelo a Santiago y al ir a buscar su maleta se encuentra con que se la han abierto y le han robado un par de zapatillas deportivas evaluadas en 200 dólares. Ella creía que su maleta estaba segura en el aeropuerto de Santiago, pero pronto supo que su caso era uno de los muchos de cada día. Al salir se topó con un enjambre de individuos con carteles colgados al cuello que ponían taxi oficial y con otros que gritaban taxi, furgón, como si vendieran paltas en la vega. Se fue con uno que ponía taxi oficial y le cobró en dólares 100 dólares por dejarla en providencia. Al bajarse del taxi se encontró con una exposición interminable de vendedores ilegales que impedían circular por la vereda, al tiempo que una joven gritaba que le acababan de robar el celular. Un señor le dijo, pero si no les hacen nada y cada día pasa lo mismo en las paradas del transantiago y que en el metro había lanzas y manoseadores. También le dijeron que no saliera sola por parques y calles solitarias, que no saliera de noche, que evitara lugares poco iluminados, que evitara aglomeraciones, que no se le ocurriera ir por la plaza italia un día de partido de fútbol, que no fuera al centro si habían marchas, que tuviera cuidado en el barrio bellavista, que había calles en las que robaban a las mujeres en los semáforos rompiendo el vidrio del auto, …

¡¡¡¡¡Pero qué país es éste!!!!!!


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