No se trata de tener más guardias para vigilar. Se trata de que los delincuentes estén presos.

Las imágenes de las bandas de cogoteros con estoques y puñales en la cancha del Sausalito, demuestran que el plan estadio seguro es una mentira y que los delincuentes están en libertad para seguir causando daño a la sociedad.

Las poblaciones de Santiago y demás ciudades son cada día un Sausalito donde impera la ley del delincuente por decisión de los jueces de Chile y de los legisladores.


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