En Chile votaron por el más tonto de la clase y así les va.

Los chinos han realizado inversiones astronómicas en Perú, Colombia y Brasil, pero en el Chile del gobierno inútil no invirtieron ni un peso, ni siquiera se les ocurrió hacerlos parte de un trencito internacional articular y estratégico.

No saben qué hacer con la educación, con la economía, con la salud, con el transporte, con las jubilaciones, con la justicia, con la delincuencia…

Poner a los más tontos a gobernar es síntoma de que el que vota es más tonto todavía.


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