La conducta aberrante de parte de la población de Chile que para robar una cartera asesina a puñaladas a la víctima, se suma a conductores que atropellan a transeúntes sin detenerse a auxiliarlos por temer a enfrentar responsabilidades y otros simplemente por carecer de seguro, y otros que borrachos sin límites morales provocan riñas esgrimiendo cuchillos y atacan sin reparar en las consecuencias mortales de su conducta, dan que pensar sobre el nivel de civilidad logrado en Chile.