Tienen que asumir que la delincuencia en Chile es un grave atentado a la vida, a la libertad y a la propiedad de las personas, y por ello tienen que tomar decisiones urgentes para recuperar el espacio de las personas libres que los delincuentes han secuestrado, hay que quitar de las calles esa lacra social.

Es nauseabundo que delincuentes con largo historial delictivo estén en la calle porque las pruebas presentadas ante el tribunal eran débiles, demostrando que la policía y los fiscales no cumplen con la labor fundamental que es presentar las pruebas contundentes para procesar y condenar al detenido.

Si la policía está ágilmente deteniendo en pocas horas a los que delinquen, pero con una deficiente actuación y rigurosidad en los elementos probatorios, es como si no hubiese detenido a nadie porque el tribunal dejará en libertad al imputado por falta de pruebas o por defectos de las mismas.

Cabe pensar entonces que la delincuencia está favorecida e impune porque el Estado por medio de las policías y fiscales no hace su trabajo como corresponde.

Esta negligencia criminal con resultado de muertes debe ser inmediatamente corregida efectuando las mejoras necesarias, incluida la reforma de la ley del menor y la identificación por sospecha, para desarrollar la labor encomendada, hasta ahora tan mal hecha.