Hipotecas y esclavos de los bancos

En España cuando piden una hipoteca lo que en realidad le dan no es una hipoteca sino que un préstamo con garantías, avales y compromiso de pago de deuda irrenunciable.
Por ello ocurre que cuando dejan de pagar las mensualidades, el banco les embarga la casa que han comprado con el préstamo del banco, y les sigue reclamando intereses de mora y el saldo de la deuda, a pesar de haberles quitado la casa.
El precio de la casa, por el estallido de la burbuja inmobiliaria, ha caído y la resultante es que la casa vale menos que cuando se compró, por lo que el préstamo hipotecario se concedió por un montante superior al precio de venta actual y por ello la diferencia se considera un debe al banco a pesar de haber rematado la casa el banco.
Así resulta que el banco se queda con todo el dinero que ya había pagado el cliente mediante las mensualidades, se queda con su casa, y se queda reclamando el resto de deuda vía judicial para embargarle la nómina.
La dación en pago no existe en España y los gobiernos socialistas rechazaron aprobar este mecanismo que sitúa la responsabilidad en el dador y tasador de la hipoteca que tiene que asumir como un riesgo propio el equivocarse en la tasación y que al embargar obtenga una minusvalía.
Lo que quiere decir que el préstamo se concede por la prenda, y que se recupera la prenda al no pago, pero devolviendo dinero al tomador si la cantidad recuperada más los pagos previos exceden el monto prestado más los intereses. Pero entendiendo que cuando el prestamista recupera la prenda, la deuda contraída por el tomador deja de existir.