La masificación universitaria tiene varias fuentes: La tradicional incrementada que es el grupo que accede para mantener el status. La incorporación de la mujer al mercado laboral con titulación universitaria. El salto de brecha de elementos de las clases bajas que se funda en la esperanza de la ruptura del círculo vicioso “nivel de ingresos pobreza”, para conseguir acceder al cambio de status social.
El grave problema es que la única vía para solventar el gap entre la clase baja y la media se enfoca en la obtención de un título universitario, lo que a mediano plazo llevará a una sobrepoblación de titulados que no consiguirán trabajar en lo que se titularon por el desacople en la oferta y demanda del mercado laboral, y verán frustradas sus espectativas de ascenso social por la vía de una mejora de la remuneración y consideración social.
La política equivocada de alimentar los sueños de los pobres con un futuro mejor por la vía de la titulación superior descartando la titulación de la formación técnica profesional de grado medio, desembocará en un insoportable endeudamiento de las familias sostén y en un sentimiento de fracaso del sistema.
La superación de la brecha social por una única vía, aparte de ser injusta e irreal , es inmoral economicamente.
El movimiento estudiantil no pide mejoras sino que profundiza en el error.
Para mejorar las cosas el Estado debería asumir la formación completa del estudiante de instituto profesional con coste cero para el alumno y sus familias como estrategia país, además tiene que desarrollar a cabo un plan exigente y asumible de mejora de la contratación laboral y condiciones del trabajo con políticas proactivas y desarrollo de proyectos de ley.