Un país no es rico por sus yacimientos efímeros sino por como se desempeña en el plano de hacer valer la inteligencia de sus recursos humanos. Cuentan que Churchill en la segunda guerra mundial hizo llamar a los mejores jugadores de ajedrez de Inglaterra para sentarlos junto a sus demás asesores del almirantazgo para interpretar, analizar y adelantarse a la estrategia de sus enemigos.