El Estado que abandonó a la ciudadanía al optar por un marco regulatorio de manga ancha que fue aprovechado para cometer todo tipo de irregularidades y que no fue corregido en los veinte años de gobiernos socialistas en coalición, debe ahora corregir a toda máquina las carencias que han provocado que la oferta de los privados esté llena de vicios y abusos a los ciudadanos comunes y corrientes.
No deja de sorprender que sea al gobierno de centro derecha al que le pidan que tenga que asumir las correcciones a las leyes que los gobiernos autoproclamados progresistas en 20 años no hicieron.