La Dra. Inger Enkvist señala a los responsables de la crisis que hoy sufre la educación

P. La educación está en crisis en la mayoría de los países. En todos ellos los gobiernos no respetan que haya una pluralidad de modelos pedagógicos sino que han apostado por uno solo, el constructivismo y la comprensividad, pese a que los resultados cada vez son peores. ¿Por qué?
R. Durante los años 60 y 70 hubo un gran debate entre los pedagogos que defendían “una misma educación para todos”, los llamados igualitaristas, y los que defendían una educación basada en los conocimientos adquiridos. El igualitarismo tenía y todavía hoy tiene muchos seguidores en Inglaterra y en los EEUU y por todas partes menos en los países comunistas o postcomunistas. El partido laborista inglés fue uno de los primeros en posicionarse a favor del igualitarismo y el resultado fue que esta tendencia ganó el debate.
Según el igualitarismo, para alcanzar la igualdad de todos los ciudadanos, es decir la igualdad política o democrática, es imprescindible establecer y mantener un sistema educativo igualitarista. Para ellos esto es una verdad incuestionable.
Yo creo que es un error porque tener los mismos derechos no tiene nada que ver con tener los mismos conocimientos. Lo primero es posible pero lo segundo no lo es. Primero creí que los culpables eran los políticos que defienden el igualitarismo educativo, pero luego descubrí que ellos estaban muy influidos por algunos pedagogos. Hoy, considero que los responsables son en primer lugar esos pedagogos que hacen afirmaciones sin ninguna base científica. Sus afirmaciones no son conclusiones sino meras posiciones políticas, casi siempre oportunistas.

P. Desde hace ya bastantes años se realizan pruebas internacionales sobre los conocimientos de los alumnos. Es sorprendente que muchos de los responsables de educación de los países que tienen unos resultados muy inferiores a lo esperable no rectifiquen ¿Qué explicación tiene este
comportamiento?

R. Muchas de las organizaciones internacionales hacen estudios comparativos muy bien hechos sobre la situación de la educación en diferentes países. Esto es muy positivo. Sin embargo, sus conclusiones no explican por qué, en una determinada materia, los alumnos de unos países han aprendido menos que los de otros países, sino que siempre siguen el camino de intentar explicarlo todo en base a la situación económica del país o de las familias. La realidad es mucho más compleja y no se puede simplificar atribuyendo todas las diferencias de resultados a la mera situación económica del país o de la familia. Por ejemplo, en el informe PISA sobre los resultados de los alumnos españoles del año 2006, cuando se llega al apartado de las conclusiones, los autores pretenden convencernos de que los países que están mejor son aquellos en los que hay un mayor grado de igualitarismo, independientemente de que el nivel de conocimientos de todos sea muy bajo. Los informes están bien hecho, pero las conclusiones que deducen los autores no me convencen.
Existen otros informes, por ejemplo el informe McKinsey, publicado en noviembre de 2007, en el que se comparan los resultados de los alumnos de muchos países. En él se concluye que el factor más importante es el profesorado. En Finlandia, desde hace muchos años, están convencidos de que es así. Allí se intenta que los mejores alumnos de Secundaria se sientan atraídos hacia la docencia, ya que así se multiplicarán las actitudes y competencias positivas. Para entrar en la docencia en Finlandia se exigen unas calificaciones muy altas. Además, se considera que un profesor ha de ganar lo mismo que pueda ganar un médico.
“Nuestros docentes recuperarían la profesión con una evaluaciones externas con cierto rigor”

P. No existe ningún trabajo que compare los resultados de una enseñanza basada en el uso de las nuevas tecnologías con los de una enseñanza en que las nuevas tecnologías sólo ocupen un lugar complementario, sin embargo muchos responsables políticos de educación apuestan sin dudarlo por invertir grandes sumas de dinero en priorizar la compra de ordenadores para mejorar los resultados. ¿Por qué?
R. Hay pedagogos que defienden que los ordenadores solucionarán los bajos rendimientos del sistema educativo igualitarista. Así piensan “salvar” a todos los alumnos. Por otro lado hay políticos que consideran que no es necesario que los alumnos de su país adquieran conocimientos sino simplemente que aprendan a saber buscarlos. La asociación entre estos pedagogos y estos políticos es negativa. Hay ejemplos en Suecia de escuelas que han seguido estos planteamientos y, pocos años después, han tenido que abandonarlos.
Por mi parte, lo que me he planteado no es enseñar a “buscar información” sino a cómo conseguir que los alumnos “aprendan a pensar”. Creo que los alumnos primero deben acumular conocimientos y, luego, han de pasar a hacer comparaciones. Dos ejemplos. Para aprender a hacer crítica literaria primero hay que leer los libros. Por ejemplo, en el descubrimiento de los antibióticos por parte del Dr. Fleming al reflexionar sobre la ausencia de bacterias alrededor de los hongos que habían contaminado el cultivo, lo importante no fue lo que vio, sino lo que pensó al verlo, gracias a los conocimientos anteriores que él tenía.
En un congreso sobre como “aprender a pensar” que organicé me interesó mucho la aportación de un médico entrevistado que describió la manera compleja en que enseñaba a pensar a los futuros médicos. Le gustaba dialogar con sus estudiantes junto a algún paciente para poder discutir sobre los síntomas, sobre lo que decían los manuales y los últimos artículos publicados y, a la vez, recordar con ellos lo que se había dicho en las reuniones anteriores.
Esto sí es crear un ambiente que enseña a pensar y representa algo muy diferente a estar solo ante una pantalla de ordenador.

P. En la reunión de ministros de educación de la UE que se celebró en Lisboa se acordó que en el 2010 todos los países de la UE habían de conseguir que la
ecundaria obligatoria la superaran el 85% de los alumnos y el Bachillerato el 80% porque Europa debía ser el referente mundial de una sociedad de la cultura y el conocimiento. ¿Cómo pueden unos ministros decidir que el 85% de los alumnos aprobarán, si no lo pueden decidir ni los mismos alumnos, ni sus padres? ¿Por qué lo hicieron?

R. Es muy lamentable que los responsables de educación de muchos países no respeten los datos que les aportamos los que nos dedicamos a hacer estudios sobre los sistemas educativos y sus resultados. No quieren oír nada sobre niveles de conocimientos. Sólo les interesan las estadísticas de escolarización y los aumentos en los porcentajes de alumnos que pasan de una etapa a otra. Les interesan mucho más las palabras que la realidad. Por ejemplo, en Francia, para mejorar las estadísticas lo que se hizo fue bajar los niveles del BAC (la prueba que se hace al final del Bachillerato francés). Hay un libro estupendo sobre esta realidad de Stephane Beau. En él se sigue la vida de cuatro alumnos magrebíes desde los 15 a los 25 años. Se trata de alumnos que tienen una gran habilidad para negociar con sus profesores los mínimos imprescindibles para pasar de curso y así aprobar el Bachillerato. Al final llegan a la Universidad y allí se encuentran con que no entienden nada y, además, con que son incapaces de esforzarse ya que antes nunca lo habían hecho y eso no se improvisa. Pese a que son personas con capacidad suficiente para hacer una buena carrera universitaria, debido a un sistema educativo sin rigor, acaban como bedeles.
Si existieran evaluaciones externas con una cierta exigencia nuestros alumnos estarían mejor preparados.
Me he propuesto, como profesora de lengua, trabajar sobre la relación entre el lenguaje y los conocimientos. Actualmente nuestros alumnos tienen un vocabulario muy escaso. En el informe McKinsey se dice que para saber si un profesor es bueno o no el primer paso es evaluar su vocabulario. Si tiene un vocabulario pobre es probable que sus alumnos avancen poco. Sobre este tema coincido con el filósofo Fernando Savater que dice que cuando aprendemos hacemos una acción muy parecida a cuando amueblamos nuestra vivienda. Cuando visitamos una casa muy bien amueblada pensamos esto también lo quiero para mí. Lo mismo debería suceder cuando observamos una cabeza muy bien amueblada. Debería producirnos envidia.

P. ¿Qué estrategias pueden seguir los docentes para defender la mejora de la enseñanza y la pluralidad de formas de enseñar en una sociedad democrática, donde la mayoría opta por aceptar la perdida de libertades individuales a cambio de no correr riesgos y no enfrentarse a unos medios de comunicación (TV y diarios) económicamente dependientes de los gobiernos?
R. Hace poco tiempo estuve en Inglaterra y allí están haciendo una reforma educativa muy interesante. Han optado por la primacía de la calidad. Las cosas están mejorando. Hubo tres colectivos que se opusieron a esta reforma. Unos fueron los grandes sindicatos del sector, y su argumento fue que la reforma ponía en duda la profesionalidad del profesorado; otros fueron los pedagogos que habían ideado los dogmas que sustentaron el modelo educativo anterior; y, finalmente, otros fueron los funcionarios del Ministerio de Educación que habían entrado y prosperado en el entorno del anterior sistema educativo.
Seguramente en todos los países pasará lo mismo. La mejora vendrá a partir de las iniciativas personales de los profesionales de la educación y de la cooperación de los medios de comunicación. En una palabra: de los que se mantienen independientes.

por Joaquim Griell y Antonio Jimeno