Goldman Sachs condena a Grecia al infierno

El banco norteamericano ayudó a Grecia a disfrazar los déficits fiscales con subterfugios de dudosa legalidad y ha puesto en serias dificultades a la euro zona.
Una de las cuestiones en que más discrepan Grecia y el Banco Central Europeo, es la mala calidad de las estadísticas griegas y, sobretodo, el hecho de haber ocultado la violación de la regla de Maastrich (1) durante muchos años. Como Grecia nunca pudo alcanzar la meta del 60% de endeudamiento fiscal (es mayor al 100% del PIB), se comprometió a no superar el 3% de déficit público. En esta tarea no solo no cumplió, sino que engañó durante años a la oficina de Eurostat en Luxemburgo, donde se llevan todas las estadísticas de la Unión Europea. Ahora se sabe que en esta operación fraudulenta, Grecia contó con la generosa ayuda de Goldman Sachs: le ayudó a disfrazar los déficits con artificios contables. La información la explica Der Spiegel.

Goldman Sachs ayudó a que el gobierno griego ocultara la verdadera magnitud de sus déficits con la creación de contratos de derivados (2) que legalmente permiten eludir las normas de control. Grecia entregaba información estadística a Eurostat de tal manera que no había posibilidad de contrastarla con la realidad.

Una cosa es la contabilidad creativa, pero otra es el intento de fraude y engaño. Como las normas de Maastricht amenazan con aplicar fuertes multas a los países miembros de la euro zona que superen el límite del déficit presupuestario del 3%, Grecia recurrió al malabarismo financiero que le ofreció el banco estadounidense y hasta el momento principal ganador (3) con la crisis financiera.

Las operaciones de cosmética contable se iniciaron el año 2002. En una ocasión todos los gastos militares fueron sacados de balance y en otro los miles de millones de euros de la deuda hospitalaria. Por eso, los expertos de Eurostat sufrían dolores de cabeza cada vez que les tocaba revisar las finanzas griegas. La ayuda de Goldman permitió crear figuras invisibles a los ojos de los controladores: los complejos derivados financieros con los cuales el gobierno podía obtener liquidez en préstamos diluídos a 30 años.

Goldman ideó un tipo especial de cambio para Grecia que le permitía acceder a créditos adicionales de hasta mil millones de euros. Este crédito se disfrazaba como intercambio y no aparecía en la deuda griega. Anteriormente, Italia también empleó un truco similar para enmascarar su verdadera deuda pública. En el caso de Grecia, el déficit que presentó el año 2002 fue de 1,2% del PIB. Cuando Eurostat revisó los datos el año 2004 el déficit llegó al 3,7% (tres veces el valor dado originalmente). De acuerdo a los registros actuales el déficit para ese año llegó al 6,1% (seis veces el valor inicial).

Todos estos temas serán debatidos hoy en la cumbre europea que decidirá los mecanismos de rescate que se aplicarán a Grecia. Si no se consigue un apoyo multilateral, Alemania ha comprometido su apoyo a Grecia para mantener la integridad de Europa. En todo caso, no actuar ya no se considera una opción válida.

Por cierto, en esta página de Economic Help es posible ver el nivel de la deuda pública para 130 países actualizado a diciembre de 2009. Así vemos que el déficit de Italia se sitúa en un 115.20%, Grecia en 108.10%, Francia en el 79.70%, Alemania en 77.20% … y España en 59.50%. Y luego los ‘magos’ de la City de Londres y de las bolsas de Frankfurt y de París se rasgan las vestiduras y señalan a Grecia, España y Portugal como causantes del desmoronamiento de la credibilidad de la euro zona. La verdad es que Francia (y hasta el 2007 Alemania) nunca ha respetado la famosa regla de Maastricht. Curioso que los aprendices de brujo (dígase Francia) se propongan ahora para dar lecciones de déficit cuando es de sobra conocida su propensión endémica a gastar más de lo que se produce.

En similar o peor postura se encuentran las agencias de notación, otros aprendices de brujo — peor aún pues sus actuaciones poco tienen que ver con el bien común y son más cercanas a los comportamientos del peor capitalismo salvaje. Esas mismas que no supieron ver venir la crisis de las subprime de agosto de 2007 y que ahora estigmatizan alegremente la solvencia de países como Portugal, España, y, si nadie lo evita, dentro de poco Italia y el Reino Unido.

El culpable de la crisis financiera tiene también otro nombre: Costas Karamanlis, anterior primer ministro griego quien, cuando menos cerró los ojos ante la corrupción generalizada en altos cargos del estado — sino contribuyó grandemente al colapso al consentir los artificios contables.

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(1) En cuanto a tener como máximo un déficit fiscal de 3% del PIB y una deuda pública de un máximo del 60% del PIB.

(2) Un ‘derivado financiero’ (instrumento derivado) es un producto financiero cuyo valor se basa en el precio de otro activo, de ahí su nombre Véase El desequilibrio, en el origen de la crisis.

(3) Esta entretenida lectura publicada en la primera plana de The New York Times, nos muestra la forma en que Goldman Sachs condenó al infierno a American International Group, la primera compañía de seguros del mundo, apelando al simple juego de “cara o cruz”. El reportaje da cuenta de la forma en que tras cada pérdida de AIG, existía al otro lado un ganador absoluto que no era otro que el banco Goldman Sachs.

José de la Rubia


Cómo ha contribuido Wall Street a la crisis griega
Los mismos trucos de Wall Street que alimentaron las hipotecas subprimes han precipitado la crisis que sacude Grecia y socava la fortaleza del euro al haber permitido a gobiernos europeos ocultar su endeudamiento; lo afirmaba un equipo de reporteros del New York Times el pasado 14 febrero. Mientras, las gentes de izquierda centran su atención en combatir las consecuencias olvidando las causas, como es la contabilidad creativa o de escaparate, descontrolada, que practican los grandes bancos avalados por los contribuyentes. A principios de noviembre último, el banco de negocios Goldman Sachs -escuela de mandatarios de Washington- ofrecía sus servicios al recién estrenado gobierno griego, que acababa de revelar la falsificación de los informes hasta entonces presentados a Bruselas sobre el cumplimiento de las reglas de Maastricht para el Eurogrupo.

Esta vez el nuevo gobierno griego dijo que no; pero ocho años atrás los gobiernos negociaron con Goldman Sachs y JP Morgan la creación de “instrumentos financieros” para engañar a Bruselas, camuflando como operaciones de divisas lo que eran simples préstamos.

Según informaciones solventes, los griegos nunca cumplieron el limite del 60 del PIB para la deuda pública establecido para los países del euro; y para cumplir el tope del déficit presupuestario del 3 % hicieron trampas contables. La investigación que lleva a cabo el Senado estadounidense está revelando que el engaño fue mayor de lo que se suponía gracias a la colaboración “técnica” de los ingeniosos banqueros de Wall Street que mediante derivados y contabilidad creativa ayudaron a desplazar el endeudamiento hacia el futuro.

Esta colaboración, por supuesto, no fue gratuita sino que reportó pingües comisiones a Goldman Sachs, JP Morgan Chase y a otros grandes bancos; los mismos que, pasado el susto inicial de la crisis bancaria, han recuperado su protagonismo y bajo la expresión mediática de “los mercados” imponen políticas a los gobiernos europeos.

En este caso el mecanismo utilizado ha sido una modalidad de derivados de crédito, que siguen sin tener regulación alguna. Concretamente, se utilizaron permutas financieras de tipos de interés en diversas monedas (currency interest-rate swaps) para la emisión de deuda griega en dólares y yenes que se permutaba por deuda en euros durante un periodo, para luego en una fecha posterior se intercambiada de nuevo a las divisas originales. Unas operaciones que se contabilizaban como ventas cuando se trataba de préstamos bancarios encubiertos.

Desde luego la dependencia de los mercados financieros parece aceptada como procedimiento ordinario de obtención de recursos públicos mediante transacciones normales para la financiación de políticas gubernamentales. Aunque los gobiernos del euro consiguen fondos de los “inversores” de todo el mundo emitiendo bonos en dólares, yenes o francos suizos, los pagos de las facturas han de hacerse en euros. Y el dinero recaudado con esos bonos ha de convertirse más tarde en la divisa original.

En el caso griego, los bancos estadounidenses idearon un tipo especial de permuta con tipos ficticios de cambio. Grecia recibía una suma mucho mayor que el valor en el mercado del euro. Por ejemplo, con 10.000 millones de dólares o yenes gracias a Goldman Sachs se camuflaba un crédito adicional de hasta 1.000 millones para los griegos. Y ese crédito disfrazado de “swap de tipos de interés” no aparecía en las estadísticas. ¿Por qué?

Pues porque la idea vigente aún de no interferir en los mercados financieros hace que no se controlen esos productos ni que todo lo que sean derivados de crédito se tengan en cuenta para las estadísticas de Eurostat, la Oficina de estadísticas europeas. Y casi tres años después del estallido de la crisis, la comercialización de estos productos se realiza en mercados informales llamados OTC (out of the counter, sin pasar por la ventanilla), fuera de las bolsas oficiales, por lo cual no hay constancia oficial de esos acuerdos.

Y ahora hemos sabidos también que en años anteriores Italia también aplicó esos trucos u otros similares con la cooperación de la gran banca, así como importantes ayuntamientos italianos. De donde se deduce que una vez más que la tecnocracia de Bruselas goza de una confianza inmerecida.

Juan Hdez. Vigueras