En el Reino Unido el negocio minorista del banco deberá contar con una capitalización mínima del 10%, frente al 7% exigido por Basilea III, mientras que para las actividades de banca de inversión no especifica una ratio, sino que apunta la necesidad de ajustarse a los “estándares internacionales”. Además, los grandes grupos deberán tener un fondo de capital primario de entre el 17% y el 20% para afrontar posibles pérdidas.

Siete efectos sobre la solvencia
Basilea III intenta estandarizar al máximo las definiciones de capital, lo que traerá claras consecuencias para la banca:

Participaciones minoritarias. La nueva regulación sólo contabilizará como capital de máxima calidad aquel que esté plenamente disponible, por lo que descontará la inversión en la cartera de participadas. El Banco de Italia ya ha mostrado su discrepancia.

Minusvalías latentes. Basilea III prevé que las pérdidas latentes se descuenten del capital Tier I.

Créditos fiscales. Está previsto que los impuestos diferidos tampoco computen como capital disponible.

Obligaciones en pensiones. Se considera que las obligaciones en materia de pensiones no puede contabilizarse como capital disponible para asumir pérdidas.

Participaciones cruzadas. Basilea III prevé una fuerte penalización para el cómputo de capital en caso de bancos con participaciones cruzadas, como Crédit Agricole y Natixis.

Filiales aseguradoras. Otro de los efectos de los nuevos requerimientos de capital es que se descuente el capital invertido en las filiales aseguradoras. El grupo británico Lloyds se vería muy afectado por esta medida.

Percepción del riesgo. Basilea III considera como más arriesgadas algunas inversiones, lo que tira hacia abajo de los ratios de solvencia.

fuente:cincodias.com


Informe de la Independent Commission on Banking para el Reino Unido.


Basilea III