El proceso de toma de decisiones de un consejo ejecutivo gerencial tiene como estímulo su propia ambición en un espacio acotado por la ley.

La ética y la moral no son factores limitantes de obligado cumplimiento en los negocios, y no sirven para frenar a elementos sin escrúpulos.

La regulación de las operaciones del mercado financiero no solamente es necesaria sino que resulta primordial para establecer un reglamento de juego limpio con árbitros implacables que expulsen y condenen duramente a los que osen traspasar la línea de las buenas prácticas. El caso de las hipotecas basura convertidas en papeles de alta rentabilidad no es más que una vulgar estafa que se pudo hacer porque la ingeniería financiera burló normas con vacíos legales.

No es lo mismo la inversión productiva que la especulación financiera y por lo mismo se debe establecer un trato diferenciado que penalice a las operaciones puramente especulativas, y más si son a corto plazo para evitar la inestabilidad financiera provocada por movimientos ágiles y de presión de los especuladores.

La especulación financiera ni crea empleo ni crea industria, solamente riqueza rápida para unos pocos a costa de empobrecer a muchos.