Mucho se habla del todo gratis, pero hay que hablar un poco del “todo de pago” en un país en el que los precios son del primer mundo y los salarios del tercero, por lo que no cabe otra que endeudarse para cualquier cosa y con una tasa de interés al borde de la usura.
Así las cosas, las familias se aferran a cualquier bandera que proponga un cambio favorable para aliviar sus economías.
La conclusión es clara: no se puede jugar al todo de pago con sueldos miserables.
Un país en el cual los ricos casi no pagan impuestos impacta de sobremanera saber que representantes de grandes fortunas de Francia piden contribuir más para ayudar al país y como retribución a la Francia que tanto les dió.