No es sano para un país que la policía lleve al delincuente ante el juez y por causa de las leyes protectoras de delincuentes, éste salga libre inmediatamente sin castigo alguno y además con la reprimenda a la policía por la defensoría penal pública de que hacen muchas detenciones con una débil carga penal.
Hay que revisar de inmediato las leyes y los procedimientos porque en la práctica la justicia es un coladero por donde salen sin castigo los malhechores directamente a la calle a reincidir en el delito.
Es repugnante que un carterista pueda ser detenido tres veces en una mañana y tres veces puesto en libertad por el juez. Esto no hace más que incentivar el delito y poner en duda la eficacia policial cuando lo que está fallando es el sistema legal y judicial en plenitud.


















