La diferencia entre pagarle la universidad a todo el mundo y pagársela solamente a los de menores recursos, radica en la subvención cruzada, de la cual resulta que con los impuestos el estudiante que contaba con recursos para pagarse los estudios ahora tiene su monto intacto disponible para comprarse un auto para ir a la universidad. Así los resultados, lo que corresponde es ayudar a los necesitados y no al universo de los estudiantes.
El discurso igualitario en la gratuidad universal es profundamente injusto con los pobres. Ya que queda demostrado que los pobres con los impuestos son los que le compran el auto al rico y además hace que las sumas mal dedicadas a la universalización del subsidio dejen de estar disponibles como recursos para atender otras necesidades sociales.