Solamente falta que los bancos estén asustados por si se les ocurre a los estudiantes hacer una huelga de pagos de los créditos universitarios.
Va a alguna parte un gobierno que pide perdón a la izquierda por gobernar. Va a alguna parte un gobierno que intenta no molestar a la oposición al enfrentar cualquier tema país.
Es asumible que el ministro del interior tenga pavor, cuando emplea la fuerza pública a la reacción de libro de los violentos, de que son vulnerados sus derechos humanos, sus derechos de manifestación, su libertad de movimiento y de expresión, además de acusar al gobierno de prácticas de la dictadura.
Aprenda usted señor ministro del gobierno de Londres, que no tiene complejos en aplicar la mano dura y nadie les podrá decir que los fascistas son el gobierno porque el gobierno y los ciudadanos de bien, saben que los que emplean los métodos fascistas son los que están incendiando y saqueando Londres.
Es serio para los estudiantes de un país que sus dirigentes tengan obediencia política a un partido que tuvo un brazo armado terrorista.