A los estudiantes de Chile les importa un pimiento la calidad y la excelencia en su formación, lo demostraron en las tomas. Lo que les interesa es pasarle la factura de la formación al Estado para ellos así tener disponible un endeudamiento para otros menesteres.
Lo del lucro, otro cuento, acaso no hay cosa más inmoral que el lucro en la farmacia, en la clínica, en la panadería, en el supermercado, y de eso no hablan. Que cierren todos los preuniversitarios por el afan de lucro, que castiguen a los profesores que dan clases particulares con ánimo de lucro después de su trabajo en un liceo.
Aquí hay un punto curioso para un observador atento, no piden más becas ni mejor dotadas. Acaso temen que el requisito de la beca que es estudiar y aprobar para continuar con la misma sea un escollo para vivir del cuento de estudiante eterno pagado por el Estado sin más requisitos.
En serio un país de 17 millones de habitantes necesita 400.000 abogados, medio millón de ingenieros comerciales y miles y miles de médicos aprobados con un 4 de nota media. Se puede permitir un país tener titulados mediocres de escaso cociente intelectual como ocurre en España y en Italia, con la política de todos unversitarios, no importa si es tonto y valía para ser el mejor tornero del mundo pero lo direccionaron a la facultad y allí hasta el aprobado general más título.
Mejoren la formación profesional de grado medio, conéctenla con la realidad del mercado de trabajo de las empresas y conecten ambas con la investigación y desarrollo.
Recurso humano- empresa-instituto de formación-investigación- financiamiento privado y público, que sea un círculo retroalimentado que provoque sinergias. Así es como funciona un país moderno , no consiste en poner en el mercado de trabajo a gente sin conexión alguna con la realidad empresarial.

Estoy convencido que si Piñera accediese al todo gratis en formación, a partir de mañana mismo se encontraría con las marchas y las protestas ahora de los deudores que querrían la retroactividad de la gratuidad para traspasarle al Estado las deudas en curso de los últimos 10 años.