La gente cuando ve que la institucionalidad es inoperante, desesperante, lenta, arbitraria, deja de creer en la institucionalidad y se lanza a la calle para exigir soluciones con urgencia.

Cuando la ciudadanía aprende que gritando obtiene respuestas a las demandas ignoradas, las minorías se envalentonan y se lanzan a la calle a exigir lo que jamás por sus votos conseguirían.

Es lamentable que los canales ordinarios de comunicación de la ciudadanía con sus instituciones estén taponados y por esa razón podemos afirmar que la democracia en chile colapsó.